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martes, 23 de septiembre de 2014

Azurmendi (Larrabetzu - Vizcaya)

Si el cine es es el séptimo arte, la gastronomía debería ser el octavo. Y es que hay ocasiones en las que la gastronomía sobrepasa sus propios límites para convertirse en ARTE con mayúsculas.

Eso es lo que pasa, por ejemplo, en el Restaurante Azurmendi de Eneko Atxa, el cual pudimos visitar hace un par de fines de semana gracias al regalo que me hizo mi mujer con motivo mi cumpleaños y de todo un compendio de celebraciones que unimos en una sola para poder darnos el gustazo de visitar este restaurante.


¿Nos acompañáis en la visita?


El restaurante Azurmendi está ubicado en Larrabetzu (Vizcaya), a tan solo unos minutos de Bilbao. Los amantes de la gastronomía somos afortunados por tener uno de los mejores restaurantes del mundo tan cerca. Mucha gente tiene que hacer muchísimos kilómetros para poder ir a un restaurante de este tipo (3 estrellas michelín, en el Top10 de los mejores restaurantes del mundo según varias guías...) y nosotros lo tenemos al lado de casa.

El complejo Azurmendi está compuesto por tres grandes bloques:
  • En primer lugar, el Azurmendi Gastronómico, el restaurante Azurmendi propiamente dicho y del que hablamos en este artículo (en adelante nos referiremos sencillamente como "Restaurante Azurmendi").
  • Por otro lado el Pret-a-Porter, una versión low cost con un menú del día de 35€ muy interesante ubicada en un edificio aparte y donde también se celebran bodas y banquetes.
  • Y por último, la bodega Gorka Izaguirre donde elaboran sus propios txakolís a partir de viñedos de su propiedad.  

El restaurante Azurmendi dispone de aparcamiento junto al a entrada, al que se llega tras subir una pronunciada cuesta, dejando atrás el Pret a Porter y la bodega. Sobre el edificio principal, nos encontramos con un bonito huerto de hortalizas y un invernadero de flores que luego encontraremos recién cortadas en nuestros platos.


La entrada da acceso a un jardín acristalado que recuerda al hall de un museo en donde nos recibirán con una copa de txakolí y una "cesta de picnic" gentileza de la casa, en la que encontraremos las primeros creaciones de la tarde para abrir boca.

 


En el picnic, tres aperitivos: un "airbag" relleno de aguacate con papada de cerdo por encima, un "bombon" relleno de fruta de la pasión y un milhojas de aguacate. ¡Todos buenísimos! Aunque quizá el más rico el de aguacate con papada :-)

Una vez disfrutado este picnic inicial, la persona que nos recibió a la entrada nos pidió que le acompañásemos a la cocina, una cocina en la que podría operarse a corazón abierto sin riesgo de infecciones de lo limpia que estaba, y en donde pudimos saludar a todo el equipo de cocina (unas 20 personas), incluido Eneko que nos daba los buenos días desde su privilegiado puesto de mando.



Aún en la cocina, nos ofrecieron unos pimientos verdes fritos que tuvimos que "recolectar" de la propia planta junto con un vermut preparado con naranja y pomelo servido en una curiosa botellita.





Tras despedirnos del equipo de cocina, fue turno ya para entrar por fin en el salón comedor, un salón amplio y muy luminoso gracias a la mantelería blanca y a las enormes las cristaleras que ofrecían además unas bonitas y verdes vistas sobre la zona.


Sobre la mesa, otro aperitivo más, en esta ocasión unos crujientes en forma de hojas y bolitas. Hojas para mí con sabor a setas y castañas y bolitas para mi mujer, por aquello de sus alergias, con sabor a setas y olivas.


Tras este momento, nos acercaron la carta para elegir entre los dos menús del restaurante Azurmendi: el Erroak (en euskera "raíces") más clásico mirando hacia las raíces del restaurante y el Adarrak (en euskera "ramas") que partiendo de las raíces anteriores apunta hacía el futuro, incorporando las últimas creaciones de Eneko. Entre ambos menús, un puñado de euros de diferencia y algunos platos más en el segundo.

Como dirían los concursantes de un concurso de la tele "hemos venido a jugar" así que nos decantamos por el menú más largo y novedoso, el Adarrak. ¡Que empiece el show!



Comenzamos con el huevo de caserío cocinado a la inversa... una yema de huevo a la que extraen parte de la propia yema para rellenarlo con un caldo caliente trufado, de forma que se combinen todos los sabores dentro de la propia yema.

El resultado es una explosión de sabor al meter la cuchara en la boca muy difícil de describir ¡hay que probarlo!


También nos trajeron el pan, unos bollitos de pan de leche de caserío hechos al vapor y muy peligrosos porque entraban solos de lo buenos que estaban jajaja


Seguimos con un coctel Bloddy "Mar" un bloddy mary tradicional al que le añaden jugo de cocción de erizos de mar. Sobre la copa, una tosta con carne de los propios erizos.

A mi mujer le encantó el sabor a mar del cóctel. A mí no me gustó tanto, pero hay que reconocer que la combinación resultaba muy curiosa y diferente.


Siguiendo con la temática marina, el siguiente plato fue una ostra presentada "en su roca" con algas en tempura y una "hoja de ostra" ¿una hoja vegetal, sin tratar, que sabe a ostra? Esto tiene que ser un error de Matrix fijo jajaja.

La ostra era francesa, de grandes proporciones, y había que comerla de golpe. Por suerte, se podía masticar muy bien lo que facilitaba la ingesta a los que, como a mí, nos cuesta tragar las cosas sin masticarlas previamente.


Seguimos con unas tartaletas vegetales de tomate y esferas de queso idiazabal que venían acompañadas de un helado de queso, también idiazabal.

Las tartaletas venían calientes y literalmente explotaban en la boca al comerlas soltando todo un gusto muy intenso a queso y tomate. Además, el contraste de la temperatura con el helado daba mucho juego. Fue uno de los platos que más me gustaron.


El siguiente plato del menú fue el bogavante asado sobre aceite de hierbas y meloso de cebollino... ¡qué delicia de plato! venía coronado con un cono relleno de pinza de bogavante. Disfrutamos mucho untando el bogavante en el aceite emulsionado... ufff es ver la foto y estar probándolo otra vez. De los mejores platos del menú.


Seguimos con noodles de chipirón y cebolla encurtida sobre los que se añadía en el momento un caldo meloso que convertía el plato en una maravilla. Para acompañar, un buñuelo y una cucharita de huevas de pez volador (a.k.a tobiko). De nuevo un plato de 10.


Seguimos con un estofado de garbanzos, todo un guiño al clasicismo más absoluto en medio de un menú de nuevo cocina. Garbanzos, con carne del cocido y tiras de pan tostado. Estaban buenos y tiernos, y la carne también estaba rica. Aún así tal vez fue el plato que menos nos sorprendió.


A continuación, llegó la ventresca de bonito a la brasa sobre crema de pimientos, un buen trozo de ventresca en su punto justo y sobre una salsa de pimientos con muchísimo sabor.

Acompañaba al plato un tartar de bonito ligeramente marinado que nos encantó y que seguro que volverá loco a cualquier aficionado al sushi.


El último plato del menú antes de los postres fue el pichón, presentado sobre deuxelle de setas y acompañado por un puré de coliflor de sabor muy intenso y un paté hecho con las visceras del pichón. La presentación del plato era exquisita, me encantaron los trocitos de coliflor frita clavados en el "tronco" de paté recordando a las setas que nacen en los árboles.

Ni que decir tiene que el punto del pichón estaba perfecto y que el sabor era superior.



Pasamos ya a los postres. Teníamos 3 incluidos en el menú pero con el tema de las alergias al final pudimos probar 4.
  • El croasant de frutas del bosque relleno de crema de queso a las finas hierbas... dos pequeños "gusanos", crujientes, y rellenos. La acidez de las frutas del bosque contrastaba con la cremosidad del queso. Interesante, pero tal vez el postre que menos me llamó la atención. 
  • "Higos" un plato con en el higo como protagonista que aparecía en bizcochuelo, en helado y al natural. ¡Buenísimo! 
"Higos"
  • "Huevo y Lacteos", un postre que recuerda al típico caserio vasco, con natas crujientes, helado de leche de caserio, gelee de yogurt y dos bomboncitos con forma de huevo rellenos de una especie de flan que explotaba en la boca. Un postre top y muy original. 
"Huevo y lácteos"
  • "Manzana" un plato similar en concepto al de "higos", pero centrado en la mazana que aparecía al natural infusionada en sidra y en forma de bombon relleno de manzana asada. Las bolitas verdes que se ven en la foto son (agarrénse) ¡salsa de rúcula! Quién iba a decir que algo que solemos usar para ensaladas le iba a quedar tan bien a un postre O_O 
"Manzana"

Tras los postres, llegó el turno del café en donde pudimos elegir entre un montón de variedades de cafés e infusiones.

Con los tés nos pusieron los famosos "petit four" que al final no dejan de ser un postre más ya que contenían unas ocho "golosinas" para tomar con el café. A estas alturas ya no podíamos comer más y nos costó terminarlos.




Y así, tres horas y media después de nuestra entrada en Azurmendi nos despedimos de una de las experiencias más bestias que hemos vivido en un restaurante.

¿El precio final? En torno a los 200€ por persona... algo menos en nuestro caso ya que no pedimos vino salvo una copita de G22, un txakolí de la propia bodega del Azurmendi.

En cuanto al servicio, es atento, correcto y cercano, nada agobiante y muy alejado de la pedantería. Vamos, que hacen que te sientas cómodo lo cual ayuda a que disfrutes más de la experiencia, demostrando que no es necesario ser pedante y remilgado para que te den las 3 estrellas michelín.

Copia lacrada del menú, para recordarlo toda la vida

Resumiendo, en el Restaurante Azurmendi he podido disfrutar de una de las experiencias gastronómicas más interesantes de mi vida.

Todo está cuidado y pensado para que disfrutes y para hacerte sentir especial desde la misma entrada al restaurante.

En cuanto a la comida, se trata de una cocina vanguardista y llena de técnica. Cada plato tiene su historia y en todos se aprecia muchísimo trabajo detrás.

Recomendaría el Restaurante Azurmendi a cualquier persona que disfrute comiendo. Los únicos requisitos para disfrutar son tener la mente abierta y olvidarse del tema económico.

Creo sinceramente que es una auténtica suerte tener este templo de la gastronomía tan cerquita de casa y un drama no aprovecharlo al menos una vez en la vida si sentís cierta inquietud por el mundo de la gastronomía.

Obviamente no es un restaurante para ir todos los fines de semana... pero para los aficionados a la gastronomía es una experiencia increible.

Sin duda, Azurmendi es mucho más que un simple restaurante.


AZURMENDI (Larrabetzu - Vizcaya)



3 comentarios:

JON dijo...

No se sí el Azurmendi estará a la altura de tu post, si existiera una guía michelin de los Blogs con este te llevas las tres estrellas.
Yo disfrute del menú pret a porter y por lo que pagas esta muy bien, aunque claro, no es lo mismo.
Coincido contigo, somos afortunados por tener este restaurante tan cerca

superjau dijo...

Wow Jon! Me has hecho sonrojar y todo!! Me alegra mucho que te haya gustado el artículo!! Su trabajo ha costado escribirlo jajaja ;-)

El menú Prét a Porter tiene muy buena pinta, sin duda algún día iremos a probarlo porque por 35€ me pareció bastante completo para poder ir una ocasión especial y probar aunque sea una muestra del buen hacer del Azurmendi sin dejarse el dineral que cuesta el Azurmendi Gastronómico.

Un abrazo y de nuevo muchísimas gracias por tu comentario :-)

JON dijo...

En este post hay mucho trabajo y mucha calidad, sólo tiene una cosa mala, lo he vuelto a leer y me muero de ganas de ir !!!

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