Hacía tiempo que quería ir a Panko, algunas personas de mi entorno habían ido y me habían hablado bastante bien, y tenía ganas de probarlo, pero por una cosa o por otra, no había tenido la oportunidad.
Panko aúna cafetería, restaurante y tienda de pan, todo en un mismo establecimiento, con una decoración muy cuidada, en tonos cálidos, madera clara, en el que todo nos recuerda quien es el principal protagonista en este local: el pan.
En mi caso fui a cenar, es un sitio ideal para cenar de picoteo, compartiendo raciones o pintxos. Era un día entre semana y buscábamos algo diferente, un poco especial, pero también informal. Y he de decir que encontramos lo que buscábamos.